El hombre que lo llevó al poder es destituido por defender la soberanía: Sonko sale más fuerte y controla la Asamblea Nacional”
En mayo de 2026, Senegal vivió uno de los actos más vergonzosos de traición política de los últimos años. El presidente Bassirou Diomaye Faye destituyó de forma fulminante a su Primer Ministro, Ousmane Sonko, disolvió el gobierno y rompió públicamente la alianza que había llevado al movimiento PASTEF al poder en 2024.
Ousmane Sonko no es un político más. Es el líder que durante años enfrentó la represión del régimen de Macky Sall, la cárcel y la proscripción por defender una visión soberanista y panafricanista para Senegal. Fue él quien, impedido de presentarse a las elecciones, entregó todo su capital político y popular a Diomaye Faye. Sin Sonko, Faye nunca habría llegado a la presidencia. Hoy, esa deuda histórica ha sido pagada con una puñalada por la espalda.
El verdadero motivo de la destitución
La crisis explotó pocos días después de que Sonko criticara con dureza el giro del gobierno. Denunció públicamente que Faye se estaba desviando de la agenda panafricanista original para alinearse cada vez más con intereses occidentales, especialmente franceses, y con las recetas del FMI. Sonko defendía una línea firme: mayor control nacional de los recursos, rechazo a ajustes dolorosos que golpean al pueblo y una política exterior verdaderamente independiente.
La respuesta de Faye fue clara y autoritaria: “El presidente soy yo”. Días después, Sonko fue cesado bajo la excusa oficial de que “ya no cumplía las expectativas del gobierno”. Una destitución que muchos interpretan como un ajuste de cuentas para silenciar la voz más consecuente del movimiento.
Mientras tanto, Senegal sigue hundido en una deuda pública asfixiante, inflación y dificultades económicas graves. Sonko representaba la resistencia a ceder ante presiones externas. Faye parece haber elegido el camino del pragmatismo cómodo que, para gran parte de la base de PASTEF, huele a continuidad con las viejas élites y a sometimiento a París.
Sonko sale más fuerte
Lejos de debilitarlo, esta traición ha fortalecido institucionalmente a Ousmane Sonko. El 26 de mayo de 2026 fue elegido Presidente de la Asamblea Nacional con una amplia mayoría, gracias al control absoluto de PASTEF (130 de los 165 escaños). Desde esta posición clave, Sonko podrá fiscalizar duramente al nuevo gobierno técnico nombrado por Faye, controlar la agenda legislativa y defender las ideas originales del movimiento.
Ahora existe un doble poder en Senegal: Faye controla el Ejecutivo, pero Sonko domina el Legislativo y conserva el apoyo mayoritario de la militancia y la juventud que sueña con una verdadera ruptura.
Sonko ha demostrado una vez más su grandeza: llamó a la calma, evitó la confrontación violenta y reafirmó su compromiso con Senegal por encima de ambiciones personales. Su coherencia a lo largo de los años —frente a la cárcel, la persecución y ahora la traición interna— lo consolida como el principal referente panafricanista de la región.
Esta crisis marca el fin definitivo de la luna de miel del gobierno de 2024. Faye eligió sacrificar al motor de la revolución para ganar margen de maniobra con poderes externos. Sonko, liberado del cargo ejecutivo pero fortalecido en el Parlamento, queda en una posición ideal para seguir defendiendo los ideales que lo convirtieron en ícono popular.
El pueblo senegalés observará atentamente. En 2029 decidirá si prefiere el pragmatismo que diluye los sueños de soberanía o la firmeza consecuente que representa Ousmane Sonko, el hombre que nunca se vendió.
La revolución senegalesa no ha terminado. Solo ha cambiado de trinchera.