Los países de la Zona Monetaria de África Occidental (WAMZ) exigen una moneda verdaderamente soberana y mantienen sus divisas nacionales como instrumento de independencia monetaria
Conakry / Banjul / Freetown, 31 de julio de 2026 – Guinea, Gambia y Sierra Leona, miembros de la Zona Monetaria de África Occidental (WAMZ), mantienen una posición clara frente al proyecto de moneda única de la CEDEAO: no aceptarán un Eco que conserve un tipo de cambio fijo con el euro ni la garantía de convertibilidad francesa. Estos países priorizan la soberanía monetaria y preservan sus monedas nacionales —el franco guineano, el dalasi y el leone— como herramientas esenciales de independencia económica.
En Guinea, el presidente Mamadi Doumbouya reiteró el 30 de julio que el país “sigue apegado a su soberanía económica” y que el franco guineano constituye “el elemento esencial de expresión de esta soberanía”. Aunque Conakry se ha sumado a la Task Force presidencial de la CEDEAO, las autoridades han dejado claro que cualquier adhesión dependerá de que el Eco sea verdaderamente soberano y no una simple continuación del modelo del franco CFA.
Gambia y Sierra Leona, aunque forman parte del grupo de países que podrían integrar la primera fase del Eco (junto a Nigeria, Ghana, Liberia y Guinea), comparten la misma línea de fondo. Ambos Estados, que gestionan monedas nacionales independientes, se oponen históricamente a cualquier esquema que implique un arrimage fijo al euro o la tutela francesa. En Gambia, la defensa del dalasi como símbolo de soberanía es recurrente, mientras que en Sierra Leona —país anfitrión del último vertice de la CEDEAO— las autoridades han insistido en la necesidad de una moneda regional adaptada a las realidades de los países no pertenecientes a la zona CFA.
Estos tres países, junto al resto de la WAMZ, rechazan un Eco que se limite a cambiar el nombre del franco CFA manteniendo su paridad con el euro y la garantía francesa. Exigen un régimen de cambio flexible o administrado, gobernado por instituciones africanas y sin dependencia externa. Para ellos, ceder el control de la política monetaria sin estas garantías equivaldría a perder un instrumento clave para responder a choques económicos, especialmente en economías vulnerables a la volatilidad de las materias primas.
El proyecto de la CEDEAO prevé un lanzamiento progresivo del Eco en 2027, empezando por los países que cumplan los criterios de convergencia. Sin embargo, la posición de Guinea, Gambia y Sierra Leona es inequívoca: sin soberanía real, sin independencia del euro y sin garantía francesa, sus monedas nacionales seguirán siendo el pilar de su política económica.
Esta postura refleja la división histórica entre los países de la zona CFA y aquellos que siempre han defendido monedas propias. Mientras la CEDEAO avanza con el calendario, Conakry, Banjul y Freetown mantienen una línea roja clara: el Eco solo será aceptable si es verdaderamente soberano.