La administración de Donald Trump busca preparar el terreno narrativo para justificar futuras acciones y defender sus intereses globales.
La administración Trump, a través del Departamento de Estado dirigido por Marco Rubio, ha enviado un cable diplomático a todas sus embajadas y consulados en el mundo con instrucciones claras: reclutar e influir en periodistas, reporteros, influencers, académicos y creadores de contenido locales.
Según el documento, obtenido por The Guardian y confirmado por otros medios, el objetivo es contrarrestar lo que Washington considera “propaganda extranjera” y promover activamente narrativas favorables a los intereses estadounidenses, haciendo que parezcan opiniones orgánicas y locales.
¿Qué dice exactamente la directiva?
El cable establece cinco objetivos clave:
- Contrarrestar mensajes hostiles contra EE.UU.
- Ampliar el acceso a información favorable.
- Exponer el comportamiento de adversarios.
- Elevar voces locales que apoyen los intereses estadounidenses.
- “Contar la historia de América” de forma agresiva.
Para lograrlo, ordena a las embajadas reclutar influencers, periodistas y líderes de opinión que difundan estos mensajes. La estrategia busca que las narrativas financiadas o incentivadas por EE.UU. se perciban como espontáneas.
Esta iniciativa forma parte de la estrategia “America First” y se produce en un contexto de alta tensión con varios países, especialmente en América Latina y África.
¿Por qué es preocupante para Guinea Ecuatorial?
Aunque Guinea Ecuatorial no es actualmente uno de los focos principales, ningún país africano está exento. Esta directiva tiene implicaciones directas para Malabo:
- Control de la narrativa pública: La Embajada de EE.UU. en Malabo podría acercarse a influencers, periodistas y líderes de opinión ecuatoguineanos para moldear el debate sobre temas sensibles como petróleo, datos genéticos, acuerdos de salud, inversión china o soberanía nacional.
- Interferencia sutil: No siempre se trata de pagos directos, sino de ofrecer incentivos, acceso, visibilidad o financiación para que voces locales amplifiquen mensajes alineados con Washington.
- Guerra de información combinada: Esta estrategia se conecta con otras acciones, como los acuerdos bilaterales de salud que buscan acceso a datos genéticos africanos. Juntas, pueden preparar el terreno para presiones diplomáticas, económicas o de otro tipo.
- Erosión de la soberanía: Un país pequeño como Guinea Ecuatorial debe proteger su espacio informativo. Permitir que una potencia extranjera influya sistemáticamente en la opinión pública local es un riesgo serio para la autonomía nacional.
Un hecho grave para la soberanía
Convertir a comunicadores locales en amplificadores de agendas externas erosiona la independencia periodística y la credibilidad de los medios. Se trata de una forma moderna de guerra psicológica destinada a fabricar consentimiento público ante posibles intervenciones o presiones.
Recomendación clara para Guinea Ecuatorial
- Monitorear de cerca cualquier acercamiento de la Embajada de EE.UU. a comunicadores locales.
- Fortalecer la propia estrategia de comunicación nacional y soberanía digital.
- Exigir total transparencia en cualquier colaboración o financiación con actores extranjeros.
- Revisar y regular los acuerdos de cooperación que involucren datos sensibles o influencia mediática.
Este tipo de operaciones no son nuevas, pero su escala actual y el uso intensivo de redes sociales las hacen especialmente poderosas y difíciles de detectar.
La soberanía informativa es también soberanía nacional. Guinea Ecuatorial debe estar alerta.
Fuentes consultadas:
- The Guardian (marzo-abril 2026) – Cable diplomático del Departamento de Estado.
- La Jornada, Revista RAYA, Sin Embargo y Proceso (2026).
- Declaraciones oficiales del Departamento de Estado de EE.UU.
- Cobertura de medios africanos sobre la estrategia “America First”.