El líder de la junta militar de Níger sostiene que el atentado del 18 de junio responde a una “guerra de neocolonialismo” financiada desde Europa para mantener el dominio en la región.
El escenario geopolítico en África Occidental ha alcanzado un nuevo punto de tensión. En un contundente discurso televisado, el líder militar de Níger, el general Abdourahamane Tchiani, lanzó graves acusaciones contra Francia y la Unión Europea, afirmando que las potencias occidentales ya no combaten el terrorismo en el continente, sino que están librando una guerra abierta contra los países de la Alianza de Estados del Sahel (AES).
Un ataque coordinado bajo sospecha de injerencia
El detonante de la alocución de Tchiani fue el asalto perpetrado el pasado 18 de junio contra el Aeropuerto Internacional Diori Hamani, principal puerta de enlace aérea y enclave estratégico de Niamey. Frente a las versiones que atribuyen la agresión a incursiones yihadistas convencionales, el mandatario nigerino descartó que se tratara de un acto terrorista aislado impulsado por motivaciones ideológicas.
Según Tchiani, los atacantes pertenecientes al grupo JNIM (afiliado a al-Qaeda) actuaron bajo directrices directas de los servicios de inteligencia franceses, con el objetivo de incinerar la infraestructura aeroportuaria y golpear simultáneamente el Palacio Presidencial y el Centro Nacional de Inteligencia. El general aseguró contar con evidencias que demuestran el financiamiento de París en dicha operación.
Del combate al yihadismo a la “guerra neocolonial”
Más allá de los detalles del atentado, la intervención de Tchiani ratificó un cambio de narrativa estructural en el Sahel. El mandatario evitó centrar su discurso en la amenaza insurgente y encuadró el conflicto dentro de lo que denominó una “guerra de neocolonialización”.
“No es una guerra contra los terroristas; eso es lo que quieren hacernos creer. Quieren crear una sensación permanente de inseguridad para convencer a los africanos de que no pueden sobrevivir sin amos extranjeros”, aseveró el líder nigerino.
En su mensaje, Tchiani también lamentó el coste humano del conflicto regional, subrayando que la violencia contrapone a combatientes y soldados que son, en última instancia, “hermanos africanos matándose entre sí por el placer de las potencias coloniales”.
El distanciamiento irreversible con Occidente
Estas declaraciones se alinean con la retórica de sus aliados en la región, los líderes militares de Malí y Burkina Faso. En los últimos tres años, la AES ha consumado una ruptura estratégica con el bloque occidental mediante la expulsión de tropas francesas y estadounidenses, la salida de la CEDEAO, el abandono de la Corte Penal Internacional y la revisión radical de las concesiones mineras a empresas extranjeras.
Aunque el Gobierno de Francia ha desmentido sistemáticamente cualquier vinculación con grupos armados o injerencia en los asuntos internos de la nación africana, la postura fijada en Niamey deja en evidencia que el quiebre diplomático, militar y cultural entre el Sahel y Occidente se encamina hacia un punto de no retorno.