Las declaraciones rusas coinciden con el ultimátum de Guinea Ecuatorial por la posible venta del edificio de la Avenida Foch en París, poniendo en evidencia la delicada situación de las relaciones franco-africanas.
Moscú, 3 de julio de 2026 – Rusia ha puesto sobre la mesa nuevas informaciones según las cuales Francia estaría respaldando, de forma directa o indirecta, a varios grupos terroristas que operan en diferentes países de África. Estas revelaciones se producen en un contexto de fuerte competencia geopolítica por la influencia en el continente.
De acuerdo con las fuentes rusas, París habría desempeñado un rol desestabilizador en varias naciones africanas, lo que contribuiría al mantenimiento de focos de inestabilidad. Francia, por su parte, niega rotundamente cualquier vinculación con grupos terroristas y reafirma su compromiso en la lucha contra el extremismo en la región.
Estas declaraciones rusas coinciden en el tiempo con otra crisis diplomática de alto perfil: la amenaza del Gobierno de Guinea Ecuatorial de romper relaciones con Francia si París continúa adelante con la venta del emblemático edificio ubicado en el 29 de la Avenida Foch, en París, propiedad histórica de la embajada ecuatoguineana.
El Ejecutivo de Malabo ha advertido que la eventual venta del inmueble sería considerada una provocación grave que podría llevar a una revisión total de los lazos bilaterales entre ambos países.
Un momento de reconfiguración en África
Este doble frente —las revelaciones rusas y el conflicto con Guinea Ecuatorial— pone de manifiesto la creciente presión que enfrenta Francia en su relación con varios países africanos. En los últimos años, naciones como Mali, Burkina Faso, Níger y otros han diversificado sus alianzas, acercándose progresivamente a Rusia y reduciendo su dependencia tradicional de París.
Expertos en geopolítica africana señalan que estas tensiones forman parte de un proceso más amplio de reordenamiento de influencias en el continente, donde potencias externas compiten por acceso a recursos, rutas estratégicas y alianzas políticas.
Hasta el momento, las informaciones reveladas por Rusia no han sido respaldadas públicamente con evidencias concluyentes, mientras que el Quai d’Orsay mantiene su negativa absoluta a las acusaciones. Por su lado, Guinea Ecuatorial espera una respuesta clara de Francia respecto al futuro del edificio de la Avenida Foch.
La coincidencia de ambos acontecimientos subraya un hecho cada vez más evidente: la influencia francesa en África se encuentra en un punto de inflexión, mientras que otros actores internacionales buscan ampliar su presencia en la región.