Aunque la esclavitud fue abolida en 1848, el Código Negro de 1685 permaneció simbólicamente vigente hasta 2026, revelando la persistencia de un marco legal racista en el ordenamiento jurídico francés.
París, 1 de junio de 2026 – En un acto cargado de simbolismo histórico, la Asamblea Nacional de Francia ha aprobado la derogación definitiva del Código Negro (Code Noir), el decreto colonial promulgado por Luis XIV en 1685 que regulaba y legitimaba la esclavitud en las colonias francesas.
Este código consideraba a las personas esclavizadas como bienes muebles, permitiendo su compra-venta, castigos corporales extremos e incluso la negación de su capacidad como testigos ante los tribunales. Aunque la esclavitud fue abolida en 1848 durante la Segunda República, el Código Negro nunca había sido formalmente derogado, manteniéndose como una sombra incómoda en el sistema jurídico francés durante casi dos siglos.
El presidente Emmanuel Macron ha calificado la persistencia de este texto como “una ofensa”, aunque el Gobierno francés no ha emitido disculpas formales ni un reconocimiento explícito de responsabilidad histórica.
Francia jugó un papel significativo en el comercio transatlántico de esclavos, transportando alrededor de 1,4 millones de africanos hacia sus colonias en el Caribe y el océano Índico. Países como Haití, Martinica, Guadalupe y Guayana Francesa fueron escenarios de un sistema esclavista brutal amparado por estas leyes.
La derogación del Código Negro ha sido recibida con reacciones encontradas. Mientras algunos sectores celebran el gesto como un paso necesario hacia la reconciliación histórica, analistas y voces procedentes de los territorios de ultramar consideran que se trata de una medida simbólica insuficiente.
“Eliminar un texto que ya no tenía aplicación práctica no borra más de tres siglos de dominación colonial ni las secuelas que aún persisten”, señaló un historiador caribeño consultado por FRANCE 24.
A día de hoy, territorios como Martinica, Guadalupe, Guayana Francesa y Reunión continúan siendo departamentos franceses de ultramar, con una relación política y administrativa que muchos describen como una forma moderna de colonialismo.
La derogación del Código Negro reabre el debate sobre cómo Francia enfrenta su pasado colonial y si los gestos simbólicos son suficientes para cerrar heridas históricas profundas que aún marcan las relaciones entre Francia y África, así como con sus antiguas colonias.