La FEGUIBASKET paga salarios a su directiva, contrata a un seleccionador español y deja la Liga Nacional paralizada desde el 15 de diciembre
El baloncesto ecuatoguineano vuelve a dar titulares. Esta vez no por un triple en el último segundo ni por un ascenso histórico, sino por un fichaje que ha levantado más preguntas que aplausos: Arturo Luis Agulló García, técnico español con experiencia en clubes como Elche Basket, es el nuevo seleccionador del Nzalang Basket Masculino Senior Local.
Junto a él llega un staff completo: Esono Ekua Segobobe (asistente), Julián Sebastián Wilson Malonga (segundo asistente), Basilio Ava Ava Nnomo (team manager), Rufino Fernando Ndong Onguene (preparador físico), Héctor Ondó Mba Anguesesomo (médico) y Moisés Duma Bueale (fisio). La presentación oficial está prevista pronto, y la federación lo vende como “un proyecto ambicioso” para devolver al Nzalang al protagonismo africano.
Hasta aquí todo parece lógico. Pero hay un detalle que no cuadra: la Liga Nacional de Baloncesto lleva paralizada desde el 15 de diciembre de 2025. Más de dos meses y medio sin una sola jornada, sin ritmo competitivo para los clubes y sin fecha confirmada de regreso. Mientras tanto, la FEGUIBASKET sigue pagando sueldos a su estructura administrativa, mantiene un organigrama completo y ahora se permite el lujo de contratar a un técnico extranjero con su correspondiente staff.
¿De dónde sale el dinero para todo esto?
La pregunta flota en el ambiente. Porque sí hay recursos para abonar nóminas mensuales a la directiva y al personal de la federación. Sí hay presupuesto para traer a un español con experiencia europea y armar un equipo técnico de lujo. Pero, curiosamente, no aparece dinero para reactivar la competición local, que es la base real del baloncesto ecuatoguineano: la que da minutos a nuestros jugadores, la que genera afición en Malabo, Bata, la que forma talento de verdad.
Es un contraste incómodo. Por un lado, se invierte en un proyecto de selección nacional con sello extranjero. Por otro, la liga doméstica —el verdadero motor del deporte— permanece congelada sin explicación clara. Los clubes esperan, los jugadores entrenan por su cuenta y la afición se pregunta lo mismo: ¿por qué hay dinero para salarios administrativos y para un técnico español, pero no para poner en marcha la competición que realmente nutre al baloncesto nacional?
Nadie duda de la calidad de Arturo Agulló ni del potencial del nuevo staff. Pero cuando la casa está sin tejado (la liga parada), resulta extraño priorizar la pintura de la fachada (selección). El baloncesto ecuatoguineano necesita resultados en la cancha local antes de soñar con brillar fuera. Y para eso, lo primero es que la liga vuelva a rodar.
Mientras tanto, la pregunta sigue en el aire: ¿hay dinero para todo… menos para comenzar la liga? Los próximos meses dirán si esta apuesta por un técnico español es un salto hacia adelante o simplemente otro paso en la dirección equivocada.