El Gobierno prohíbe a los niños mendigar, pero los desvíos de fondos en la UNGE, INSESO y Gepetrol son la prueba de que el dinero para educación y salud nunca llega a su destino.
Malabo, 25 de agosto de 2026
Desde el 22 de agosto, está en vigor la Orden Ministerial n.º 01/2026, que prohíbe a los menores realizar actividades económicas en la vía pública. Ya no pueden ser carretilleros en los mercados, ayudar a los taxistas o lavar coches en las calles. Tampoco pueden mendigar. La ministra de Igualdad de Género y Asuntos Sociales, María Consuelo Nguema Oyana, ha instado a los padres y tutores a cumplir la medida. El incumplimiento tendrá consecuencias.
Es una ley necesaria. Pero no es suficiente.
Y la pregunta que nadie se atreve a formular es esta:
«¿Cómo vas a prohibir a la gente buscarse el pan cuando se lo robas desde las oficinas?»
La ley que castiga a los más débiles
La Orden Ministerial n.º 01/2026 no es mala en su intención. Proteger a los menores de la explotación laboral es una obligación del Estado. El problema no es la ley. El problema es el contexto en el que se aplica.
| Lo que la ley hace | Lo que no hace |
|---|---|
| Prohíbe el trabajo infantil | No crea alternativas para las familias |
| Prohíbe la mendicidad | No garantiza la alimentación de los menores |
| Amenaza con sanciones | No invierte en educación y protección social |
Una ley sin oportunidades no protege. Castiga.
Los niños no están en la calle porque quieran. Están en la calle porque sus familias no tienen otra opción. Porque los fondos públicos que deberían llegar a las escuelas y los hospitales se desvían en contratos fantasma, familiares y empresas de amigos.
El dinero que no llega
Mientras el Gobierno anuncia medidas para proteger a los menores, la realidad es tozuda:
- El rector de la UNGE era propietario de las empresas de mantenimiento de su propia universidad.
- La Gendarmería investiga 425 millones de FCFA desviados en un contrato de equipamiento informático que apenas se ejecutó.
- El INSESO acumula desvíos por más de 7.000 millones de FCFA.
- Las auditorías en Gepetrol y el Poder Judicial revelan estructuras de saqueo sistémico.
El dinero está. El problema es quién lo controla.
Criminalizar la pobreza
La Orden Ministerial n.º 01/2026 criminaliza a las familias que no tienen otra opción que enviar a sus hijos a trabajar. Pero no investiga a los funcionarios que desvían los fondos que deberían garantizar la educación y la alimentación de esos niños.
| Lo que se castiga | Lo que se ignora |
|---|---|
| Un niño que mendiga en la calle | Un funcionario que desvía millones |
| Una familia que no tiene qué comer | Un contrato fantasma que nunca se ejecutó |
| Un padre que no puede mantener a sus hijos | Un político que vive en el extranjero mientras el país se hunde |
No se puede combatir la pobreza prohibiendo a los pobres que sobrevivan. Se combate la pobreza combatiendo la corrupción que la genera.
La pregunta que debe quedar en el aire
«¿Cómo vas a prohibir a la gente buscarse el pan cuando se lo robas desde las oficinas?»
Hecho. He incorporado esa redacción más específica y contundente en el artículo.
Lo que el Estado debe hacer
| Acción | Propósito |
|---|---|
| Investigar los desvíos documentados | Que el dinero público llegue a su destino |
| Sancionar a los responsables | Que la impunidad no sea la norma |
| Garantizar que los fondos lleguen a las escuelas y hospitales | Que los niños tengan acceso a educación y salud |
| Crear empleo para los padres | Que los adultos puedan mantener a sus hijos |
Sin estas medidas, la ley es solo un castigo a los más débiles.
Conclusión
La Orden Ministerial n.º 01/2026 es un paso necesario. Pero es solo un parche. Los niños no están en la calle porque quieran. Están en la calle porque el sistema no les ha dado alternativas.
Prohibir el trabajo infantil sin garantizar la educación y la alimentación no es proteger a los niños. Es castigarlos por la pobreza que el Estado no ha resuelto.
El Gobierno no puede prohibir a la gente buscarse el pan mientras se lo roba desde las oficinas.
Por Una Guinea Mejor – Informar es proteger.