Mientras Malí cierra las puertas a las casas de apuestas para proteger a su juventud, Guinea Ecuatorial abre las suyas de par en par, permitiendo que empresas extranjeras luchen con la desesperación de las familias. ¿Qué intereses hay detrás de esta decisión?
Malabo, 23 de julio de 2026
Hace apenas diez años, jugar a las apuestas en Guinea Ecuatorial era ilegal. Si la policía encontraba a un grupo de jóvenes jugando a los dados, al chopam o a cualquier juego de azar en un barrio, eran arrestados. Las apuestas estaban prohibidas porque se entendía que destruían familias y fomentaban la delincuencia.
Hoy, el Ministerio de Comercio ha dado el visto bueno para que Guinea Ecuatorial se convierta en un país de apuestas.
Mientras Malí cierra las puertas a las casas de apuestas como PremierBet, 1xBet y BET 223 tras la entrada en vigor de un nuevo impuesto sobre las ganancias de los apostadores, Guinea Ecuatorial abre las suyas de par en par, permitiendo que empresas extranjeras como 1XBET, 1xBet y otras luchen con la desesperación de las familias ecuatoguineanas.
¿Qué ha cambiado en estos diez años? ¿Acaso los juegos de azar han dejado de destruir familias? ¿O simplemente hay intereses económicos que pesan más que el bienestar de los ciudadanos?
La estafa que nadie investiga
Esta misma semana, los informativos nacionales han dado cuenta de una estafa que afecta a más de mil usuarios de la plataforma de apuestas 1XBET. Personas que se hacen pasar por agentes autorizados han estado captando clientes en las calles de Malabo, en locales ubicados en la alcaldía de Tupistol, en puntos de venta que no son oficiales.
Los afectados realizaron recargas de saldo, participaron en las apuestas, obtuvieron ganancias y, cuando acudieron a la sede central de la empresa para retirar su dinero, se encontraron con que el sistema de la compañía no registraba ni las recargas ni las apuestas realizadas. La empresa asegura que no se trata de un problema de su plataforma, sino de personas que se hacen pasar por representantes autorizados.
Pero la pregunta que nadie hace es: ¿por qué el Ministerio de Comercio ha permitido que este tipo de prácticas se conviertan en una industria en Guinea Ecuatorial?
El precedente de la licencia corrupta
No es la primera vez que las licencias de apuestas en Guinea Ecuatorial están envueltas en controversia.
Hace apenas uno o dos años, el exministro Pedro Antonio Oliveira Borupu fue destituido de su cargo como Ministro de Turismo e Infraestructuras Turísticas por una violación del procedimiento administrativo al conceder una licencia de apuestas online a una empresa llamada Mascott Capital Partners, con sede en Chipre.
El ministro fue destituido. La licencia se mantuvo. La empresa sigue operando. El sistema sigue funcionando.
¿Cuántas otras licencias se han concedido de forma irregular? ¿Cuántas empresas extranjeras están operando en Guinea Ecuatorial sin el control adecuado? ¿Quién está protegiendo a los jóvenes y a las familias de las consecuencias de esta industria?
El contraste con Mali
Mali ha decidido proteger a su juventud. Las plataformas de apuestas PremierBet, 1xBet y BET 223 han cesado sus actividades en el país tras la entrada en vigor de un nuevo impuesto sobre las ganancias de los apostadores y una política estatal más fuerte contra los apostadores, especialmente contra quienes promueven las apuestas entre menores de edad.
Guinea Ecuatorial, en cambio, ha decidido abrir las puertas a la industria de las apuestas. Las calles de Malabo y Bata están llenas de publicidad de casas de apuestas. Los jóvenes son el principal objetivo. Las familias se rompen. Los padres y las madres pierden su dinero. Los menores de edad juegan a las apuestas sin que nadie lo impida.
¿Es esta la sociedad que queremos construir? ¿O estamos vendiendo el futuro de nuestra juventud por unos ingresos fiscales que apenas se ven?
Lo que está en juego
Las apuestas no son un juego. Son una industria que se alimenta de la desesperación y la esperanza. Cada día, miles de ecuatoguineanos depositan su dinero en estas plataformas, creyendo que la suerte les sonreirá. La mayoría pierde. Algunos ganan. Pero la casa siempre gana.
Mientras las instituciones se venden a intereses extranjeros, las familias se desintegran. Los hijos ven a sus padres apostar. Los padres ven a sus hijos apostar. La cultura del dinero fácil reemplaza a la cultura del trabajo.
Y mientras tanto, el Ministerio de Comercio sigue concediendo licencias. El Ministerio de Deportes no supervisa. La ley no se cumple.
Lo que pedimos
- Que se investigue la concesión de licencias de apuestas en Guinea Ecuatorial, especialmente las otorgadas a empresas con sede en paraísos fiscales.
- Que se regule la publicidad de las casas de apuestas, especialmente la dirigida a menores de edad.
- Que se establezcan mecanismos de control para evitar que las familias ecuatoguineanas sean víctimas de esta industria.
- Que se investigue la estafa de 1XBET y se garantice que los afectados recuperen su dinero.
La pregunta que debe quedar en el aire
«¿Por qué Guinea Ecuatorial permite que las casas de apuestas destruyan familias mientras Mali las prohíbe para proteger a su juventud?»
Por Una Guinea Mejor – Informar es proteger.