Las noticias de corrupción son la prueba diaria de un sistema que no piensa en el colectivo. Es hora de dejar de esperar y empezar a construir.
INTRODUCCIÓN
Hay una mentira que la juventud de Guinea Ecuatorial ha repetido durante demasiado tiempo: que el sistema no puede transformarse. Que las cosas son así porque siempre lo han sido. Que no hay alternativa. Que lo mejor es adaptarse, emigrar o esperar a que alguien desde arriba decida cambiar las cosas.
Esa mentira la han repetido los mismos que crearon el sistema. Los que convirtieron las instituciones en negocios particulares. Los que enviaron a sus hijos al extranjero mientras el resto del país se hundía. Los que construyeron un país para ellos mismos y no construyeron el futuro que la juventud merece.
Pero la juventud no creó este sistema. Lo heredó. Y la diferencia entre heredar un sistema y resignarse a él es la diferencia entre ser víctima y ser protagonista.
EL SISTEMA QUE SE HEREDÓ
La generación del boom petrolero tomó las riendas del país y las convirtió en un negocio familiar. No construyeron instituciones para servir al pueblo. Construyeron instituciones para servir a sus intereses. No fomentaron el patriotismo. Fomentaron la dependencia y la sumisión.
Descuidaron la inversión en capital humano. Invirtieron en infraestructuras que pudieran mostrar como «logros», pero dejaron vacías las escuelas, los hospitales y las oportunidades reales. No crearon un futuro para la juventud. Crearon un futuro para sus propios hijos, en el extranjero, mientras el resto del país se preguntaba qué había pasado con el sueño de un Guinea Ecuatorial próspero.
El resultado es un país donde el sentimiento de pertenencia no se ha fomentado, una juventud desorientada, y una crisis existencial que se manifiesta en las calles: machetes, prostitución y emigración masiva.
LAS EVIDENCIAS ESTÁN AHÍ
Cada semana, los medios de comunicación publican nuevas auditorías que destapan el saqueo. INSESO. Gepetrol. El Poder Judicial. Sanidad. Hidrocarburos. Millones, miles de millones, que han sido desviados de las arcas del Estado hacia bolsillos particulares.
No son casos aislados. Son el sistema. Son el legado de una generación que trató al país como su caja fuerte particular. Y mientras esas noticias se publican, la juventud mira, se indigna, pero muchas veces no actúa. Porque no sabe cómo. Porque no ve una salida. Porque le han dicho que el sistema es demasiado grande para cambiarlo.
Pero el sistema no es eterno. Solo parece eterno porque nadie se ha atrevido a desafiarlo.
LA EXCELENCIA COMO PRIMER PASO
El primer paso no es la revolución. Es la excelencia. No la excelencia como un ideal abstracto, sino como una práctica diaria: estudiar aunque el sistema educativo falle, trabajar con honestidad aunque los que te rodean no lo hagan, exigir transparencia aunque te digan que es imposible.
La excelencia es no convertirse en lo que se critica. Es no normalizar la corrupción. Es no aceptar que las cosas son así porque siempre lo han sido. Es no participar en el saqueo, aunque te ofrezcan participar.
La excelencia no es un lujo. Es una necesidad. Porque un sistema corrupto solo puede sostenerse si la mayoría de la población participa en él. Y si la juventud decide no participar, el sistema se debilita.
EL TRABAJO EN EQUIPO COMO SEGUNDO PASO
Pero la excelencia individual no basta. Una persona honesta en un sistema corrupto es solo una persona honesta. Un grupo de personas honestas que trabajan juntas puede transformar el sistema.
El trabajo en equipo es unirse con otros jóvenes que piensan igual, crear espacios de discusión y reflexión, construir alternativas al sistema actual, apoyarse mutuamente en lugar de competir por migajas, organizarse para exigir lo que es justo.
La juventud no está sola. Hay miles de jóvenes que sienten lo mismo, que ven las mismas noticias, que sufren las mismas injusticias, que quieren un futuro diferente. Solo hace falta que se encuentren.
LO QUE LA JUVENTUD DEBE DEJAR DE HACER
| Lo que debe dejar de hacer | Por qué |
|---|---|
| Esperar a que el sistema cambie solo | No lo hará. Los que se benefician de él no lo cambiarán. |
| Confiar en instituciones que no sirven al pueblo | No están diseñadas para servir. Están diseñadas para saquear. |
| Normalizar la corrupción | La corrupción no es normal. Es un crimen. |
| Emigrar sin haber intentado cambiar las cosas | Huir es una opción, pero no es una solución. |
| Competir entre sí por migajas | La unidad es la única fuerza que puede transformar el sistema. |
LO QUE LA JUVENTUD DEBE EMPEZAR A HACER
| Lo que debe empezar a hacer | Por qué |
|---|---|
| Tomar el futuro en sus propias manos | Nadie más lo hará por ellos. |
| Construir sus propias estructuras | Alternativas al sistema actual. |
| Exigir transparencia y rendición de cuentas | El silencio es complicidad. |
| Quedarse para construir un país diferente | El cambio no se hace desde el extranjero. |
| Unirse para construir alternativas | La unidad es la única fuerza real. |
LA PREGUNTA QUE DEBE QUEDAR EN EL AIRE
«¿Qué pasará cuando la juventud decida que ya no quiere heredar el sistema, sino transformarlo?»
CONCLUSIÓN
La juventud de Guinea Ecuatorial no creó este sistema. Lo heredó. Pero la diferencia entre heredar un sistema y resignarse a él es la diferencia entre ser víctima y ser protagonista. Entre esperar a que otros cambien las cosas y cambiarlas uno mismo. Entre huir del país y quedarse para construir uno nuevo.
La generación del boom petrolero construyó un país para ellos mismos. La juventud tiene la oportunidad de construir un país para todos. Pero no lo hará esperando a que otros actúen. Lo hará actuando ella misma.
El sistema no es eterno. Solo parece eterno porque nadie se ha atrevido a desafiarlo. La pregunta es: ¿será la juventud la que se atreva?
Por Una Guinea Mejor – Informar es proteger.